Algunas personas nacen con
combinaciones de rasgos de los dos sexos, debiendo afrontar las complicaciones
que surgen cuando la sociedad se burla o escandaliza de su físico -lo que suele
ocurrir con las personas intersexuales-
o insiste en asignar a un individuo un sexo con el que no se identifica -lo que
ocurre habitualmente entre las personas transexuales.
En el
caso de las personas transexuales, sus problemas suelen reducirse cuando pueden
pasar por el proceso de reasignación de sexo, el
cual incluye la cirugía de reasignación sexual, mal
llamada "operación de cambio de sexo".
Por
otro lado la identidad sexual suele intentar diferenciarse de la orientación sexual, en la que pueden darse
individuos heterosexuales, homosexuales, bisexuales y asexuales.
Equivocadamente,
hay personas que definen la transexualidad con una homosexualidad extrema; es decir, según estas
personas, una persona transexual ama tanto al otro sexo que acaba
identificándose con él.
Sin
embargo, investigaciones en sexología de la Universidad Libre de Ámsterdam
apuntan a que la identidad y la orientación sexual son hechos absolutamente
diferentes, por lo que pueden darse personas transexuales con diferentes
orientaciones sexuales. De hecho, hay estudios que indican que más de un 30% de
la población transexual es homosexual o bisexual, muy por encima al 5% ó 10%
que suele darse en la población no transexual.

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