Las formas de discriminación expuestas anteriormente se ven agravadas por otros factores, en particular la situación socioeconómica. La mayoría de las mujeres que corren más peligro de sufrir violaciones de derechos humanos pertenecen a los grupos sociales más pobres y vulnerables o marginales. Se trata de mujeres indígenas, mujeres pertenecientes a minorías étnicas, mujeres de comunidades de inmigrantes y mujeres sin hogar o refugiadas.
En muchos países, las trabajadoras migratorias padecen discriminación o se encuentran en una situación de desventaja por su situación económica y la vulnerabilidad en que les coloca su condición de extranjeras, de mujeres y su origen étnico.Los gobiernos no sólo fomentan la discriminación o no protegen a sus ciudadanos, sino que institucionalizan la discriminación al consagrarla por ley. Cuando la ley trata a las personas de modo diferente en virtud de su género, raza, orientación sexual o clase social, una persona puede acabar encarcelada sólo por ser quien es. Muchas veces, la discriminación forma parte de la aplicación o de la imposición de la ley.
El genocidio de Ruanda y las violaciones masivas cometidas en Bosnia y Herzegovina son posiblemente los ejemplos más patentes de cómo los dirigentes políticos pueden manipular y avivar las distinciones basadas en la etnia, la religión y el género con resultados horribles. Parece que en Kosovo actualmente no se ha aprendido la lección de esos periodos siniestros. A través del control de la mayor parte de los medios de comunicación, las autoridades serbias han conseguido exacerbar los sentimientos en contra de los albaneses entre buena parte de la población serbia, de modo que se pasan por alto o incluso se justifican la mayor parte de las violaciones de los derechos humanos básicos de las personas de etnia albanesa. En el momento de redactarse este documento, Kosovo parecía al borde de una situación de desastre para los derechos humanos.
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